Author: Javier Martínez
Ay, queridos míos, qué día aquel Gris y llorón, como si el cielo supiera que en Villanueva del Río se cocía una tristeza amarga. Yo miraba por la ventanita
¡Tú no conoces a los niños de hoy en día! Hola, Rosario, te veo trabajando en el huento y he decidido acercarme a saludarte dijo Carmen Martínez, balanceándose
Lo encontró doblando la esquina de una casa. Simplemente iba de un contenedor de basura a otro, buscando algo de comer. Fue allí donde se topó con un pequeño gatito gris.
Hacía mucho tiempo, en un pequeño pueblo de Castilla, vivían Teresa y Álvaro, casados desde hacía diez años. Teresa tenía una madre y un padrastro, que
Después del funeral de mi marido, mi hijo me llevó a las afueras del pueblo y me dijo: «Bájate aquí del autobús. Ya no podemos ocuparnos de ti».
Al escuchar pasos acercándose, Lucía borró rápidamente el mensaje donde alguien confesaba añorarla y ansiaba un nuevo encuentro, dejando el teléfono sobre
La vida, donde hay lugar para el calor, la compasión y los segundos invaluables de verdadera humanidad Maullaba suavemente, con esperanza, como pidiendo
Aquel día llegó a mi consulta una mujer a la que no veía desde hacía cinco años. Tamara Nieto. En nuestro pueblo de Valdelinares la llamaban “
El cielo dejaba caer una fina llovizna, como un delicado velo de agua, mientras la gente pasaba con paraguas abiertos y miradas bajas. Pero nadie reparó
Finales de otoño, temprano en una mañana de día laboral. La ciudad aún bosteza, pero los neumáticos ya crujen en la carretera comarcal. Ramón Serrano esperaba









