Cómo la señora de la limpieza consiguió comprarse un Mercedes de lujo

Life Lessons

Déjame contarte una historia que me ocurrió no hace mucho. Contraté a una limpiadora para que viniera a mi despacho en Madrid. Es una mujer ejemplar, trabajadora incansable, siempre llega antes del amanecer y en menos de una hora deja el lugar impecable, todo a punto antes de que entre el primer empleado.

Un día, apareció en mi despacho para recoger su sueldo. Iba elegantemente vestida, con el cabello perfectamente arreglado. No la reconocí de inmediato. Al entrar, me preguntó:

¿Es cierto que los empleados tienen descuento en el lavadero de coches?

Aquello me desconcertó. No entendía para qué necesitaba ese descuento, pero lo confirmé y, de hecho, le ofrecí el mismo beneficio. Le dije que trajera también a su familia, que ellos también podrían disfrutar del descuento, que al fin y al cabo ella formaba parte de nuestro equipo.

Deberías haberme visto la cara cuando la vi llegar más tarde en un Mercedes último modelo, acompañada por su esposo y su hija, también en vehículos de alta gama. Jamás habría imaginado que pudiera permitirse tal lujo. Como la curiosidad pudo más que yo, averigüé después que limpia nada menos que veinte oficinas como la mía en un solo día, y que cada mes se embolsa una suma impresionante de euros. ¿Te lo puedes creer?

Ahora estoy pensando en pedirle que me dé lecciones sobre cómo gestionar un negocio.

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