Como suele decirse, cada familia tiene sus propios líos, y por desgracia, aunque mi hermano y yo crecimos bajo el mismo techo en Madrid, él terminó juntándose con malas compañías y hasta acabó en la cárcel una temporada. Para protegerme de todo eso, siempre intenté mantener las distancias y no meterme mucho en su mundo. La cosa es que todo dio un giro cuando conocí a una chica increíble, Carmen, y decidí pedirle matrimonio.
Cuando mi hermano supo de nuestra relación, no paraba de meterse conmigo, insistiendo en conocerla porque, según él, al final acabarían coincidiendo tarde o temprano. Yo dudaba mucho, porque no quería que Carmen se llevase una mala impresión de mi familia justo antes de la boda. Pero las circunstancias me obligaron y, al final, tuvo que venir… Así que Carmen vio a mi hermano por primera vez justo el día que nos casamos.
Mi hermano me prometió que iba a comportarse, pero ya me lo veía venir… No cumplió su palabra. Se notaba a la legua que siempre me había tenido algo de envidia y, como si nada, decidió aprovechar ese día tan especial para desquitarse. Delante de todos los invitados, se puso a insultar a Carmen sin ningún reparo, y por más que intenté hablar con él, no servía de nada.
Al escuchar los gritos de Carmen, salí volando a intentar calmar la situación, pero mi hermano sólo respondía con malas caras y amenazas, como si de verdad fuese capaz de montar un escándalo por una mujer, aunque fuese su propia cuñada. Al final, su actitud arruinó el que debía ser uno de los días más felices de nuestra vida y, encima, no quiso admitir que se había pasado, lo que hizo que todo doliera aún más.
Después de aquella faena, me vi obligado a tomar la dura decisión de apartarme de él. Intento evitar cualquier reunión familiar donde vaya a estar él, aunque eso signifique aguantar malas caras del resto de la familia. Es muy complicado hablar con alguien que no da señales de querer cambiar. Y aunque a veces llama diciendo que está arrepentido, me cuesta mucho creer que de verdad la gente pueda cambiar así, de la noche a la mañana.






