Cómo nos separamos mi mujer y yo
Sí, llegamos a la conclusión de que así sería mejor. Lo decidimos de manera tranquila, ambos mantuvimos la compostura. Incluso bromeamos. Al fin y al cabo, somos personas educadas.
Mi mujer hizo la maleta. Y también se llevó a nuestra perrita.
Se marchó.
Durante tres días, a casa de su hermana pequeña.
Las chicas querían pasar unas mini vacaciones juntas. Tirarse en la cama, charlar hasta hartarse, ver pelis, comer chocolate bajo la manta, reírse con las fotos del Instagram y mimar a la perrita chiquitita.
¿Y yo qué hice? Pues nada especial. No salí corriendo a comprar vino ni llamé a esos amigos borrachines. ¿Para qué?
Lo más salvaje fue poner música a tope por la mañana. Bueno, y limpiar a fondo la vitro y la nevera. Ahí se resumen mis locuras.
Ayer por la tarde mi mujer y la perrita regresaron. Nos dimos abrazos, besos y cariñitos, como era de esperar. Incluso le propuse salir juntos a pasear a la perra, algo que casi siempre hace ella y en plan exprés. Entre los dos abrigamos bien a la perra y dimos la vuelta al bloque. Íbamos charlando, sin parar, mientras la perra, sin que nos diéramos cuenta, perdió uno de sus botines de invierno.
Por lo general, por la noche vemos una película o leemos algún libro. Pero ayer no vimos nada ni leímos tampoco. Nos acostamos pronto.
…Estoy totalmente convencido de que las pequeñas separaciones refuerzan el matrimonio. Es más, creo que son necesarias, aunque sea una vez cada seis meses. Y sin discusiones, sin ese me voy con mi madre. No, hablo de distancias sanas, pactadas: uno se va tres días, a casa de la hermana, a visitar a un amigo en Valencia, a una escapada de fin de semana, lo que sea.
Tomarse un respiro el uno del otro es importante y saludable. Incluso en las relaciones más felices. Porque siempre hace falta algo de drama. La felicidad doméstica está muy bien, sí, pero a la historia hay que darle giros, porque eso lo hace divertido.
Y creo que para un hombre es esencial pasar ratos solo de vez en cuando. No me refiero a convertirse en un salvaje ni a pasarse el día bebiendo, sólo estar a solas. Quizá para la mujer también sea importante; ahí yo no soy el mayor experto. Pero tengo la impresión de que la mujer, en general, es bastante más sociable, le va la comunicación. No sé, no es mi campo.
Pero para el hombre, una pequeña dosis de soledad es una necesidad real. ¿Por qué creéis que hay tantos que se van a pescar? ¿Por el pescado? Les da igual el pescado. Lo que buscan es estar solos un día o dos, mirando el agua, oyendo a los pájaros, meditando sin más.
Pero lo mejor es la vuelta, el reencuentro. Eso, amigos, es alegría, ternura y pasión. Para eso vale la pena todo. ¡Hola amor mío!
Y a la cama pronto cuanto antes mejor.




