Life Lessons
בְּלִבּוֹת קוֹהָר, אני נוֹסַעַת מִתֵּל אָבִיב לַדּוּדָה שֶׁלִּי בְּירוּשָׁלַיִם כדי למסור לה כמה מסמכים דחופים. אנחנו רק נִפְגָּשִׁים בַּחַגִּים, אבל היום
15 de marzo Hoy recuerdo con claridad la frase que mi marido, Juan, me escupió hace casi dos años y que, desde entonces, no ha dejado de resonar en mi
«Te queremos, hijo, pero ya no vuelvas a visitarnos». Recordamos, como si fuera ayer, a un matrimonio de edad avanzada que había pasado toda su vida en
No eres la esposa, eres la sirvienta. ¡No tienes hijos! Mamá, Dolores ha llegado a este nido. Estamos desarmando las paredes, no se puede vivir aquí.
Hace tiempo recuerdo que, al entrar en la casa de mi tía Carmen en el barrio de Lavapiés, llevaba conmigo unos papeles que debía entregarle.
היום, בתאריך ה12 באוקטובר, אני מתבוננת במרחק של כמה חודשים לאחור, על אותו רגע שבו הוא, יונתן, אמר לי במילוליות כואבת: את חיה חיי יום יום באותה שגרה, ואני מתגעגע לשעמום.
את לא אשתי, את משרתת. אין לך ילדים! אמא, עוֹהֵל גר כאן. אנחנו משפצים את הדירה, אי אפשר לגור שם. יש חדר פנוי, למה היא תשאר באבק? אומר יוסי, בעל אווויטה.
לאה, שהייתה בטוחה שהחיים שלה שלמים, חזרה לזיכרונות של תקופה שבה כל המשפחה נראתה בריאה ומשגשגת. היא זוכרת איך נישאתה של בעלה אהוד, הבת מירית, וגרוניהם הקטנים
Querido diario, Hoy he llegado sin avisar a casa de mi hija y he descubierto algo que jamás quise imaginar. Durante años pensé que mi felicidad era sencilla
No eres mi esposa, eres una sirvienta. ¡No tienes hijos! Mamá, Almudena se ha quedado aquí. Estamos reformando el piso y no se puede vivir.









