El animal fue avistado nadando hacia la Ría de Bilbao, en Vizcaya, con una lata de pintura encajada en la cabeza y sus posibilidades de alcanzar la orilla eran mínimas.
Pero entonces apareció un héroe y salvó la situación. El dramático rescate fue grabado en vídeo. Salvador tranquilizó a la cierva y la subió a su furgoneta. La llevó a una clínica veterinaria, donde recibió antibióticos y calmantes antes de ser devuelta a su hábitat natural.
En ese momento, Salvador eligió la opción más difícil: comenzó a nadar hacia la orilla junto a la cierva. El trayecto fue agotador, pero se forzó a seguir adelante hasta alcanzar la tierra firme. La cierva estaba tan exhausta que no podía levantarse, así que Salvador tuvo que cargarla él mismo hasta llegar a casa. Cuando llegó, su madre, María, se alegró enormemente al verlo sano y salvoy con la cierva rescatada entre sus brazos.
La astucia de Salvador consiguió salvar la vida de la cierva, que pronto volvió a pisar tierra. El animal parecía cansado pero sin heridas, así que Salvador la llevó a un prado cercano para que pudiera descansar.
Para calmarla, Salvador empezó a cantar el clásico Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. Sorprendentemente, funcionó. La cierva dejó de nadar de forma compulsiva y permitió que Salvador la guiase hasta la orilla.
Una vez en terreno seco, el buen samaritano le puso una cuerda a modo de correa y la llevó de vuelta al bosquesana y salva.
Nos alegra saber que la cierva fue rescatada y esperamos que no vuelva a meterse en problemas.




