Life Lessons
Ella nunca estuvo sola. Una historia sencilla Amanecía en una fría y tardía mañana de invierno madrileña. Los empleados de limpieza arrastraban sus palas por el patio con ese peculiar sonido que anuncia un nuevo día. La puerta del portal no dejaba de golpear, liberando a los vecinos que salían apurados rumbo al trabajo. El gato Filemón, apodado File, contemplaba la escena desde la ventana del sexto piso, con mirada atenta. En otra vida, File había sido banquero y no pensaba en nada más que en el dinero. Pero ahora sabía que había cosas mucho más valiosas. Había aprendido que no hay nada como una mirada cálida, el cariño sincero y tener un techo bajo el que refugiarse. El resto viene solo. File se giró: sobre el viejo sofá dormía la abuela Valentina, quien le había salvado la vida. Saltó del alféizar y, sigiloso, se acurrucó junto a su cabecera, apoyando su peluda y cálida piel sobre la cabeza de la abuela. File sabía que, cada mañana, a la abuelita Valentina le dolía la cabeza, y hacía todo lo posible por aliviarla. —¡Filete, sí que eres buen médico! —susurró la anciana al despertar y notar su cuerpecito—. Otra vez se me ha pasado el dolor, gracias, mi niño. ¿Cómo lo haces? File agitó la pata despreocupadamente, como diciendo que para él era pan comido y podía hacer mucho más. Pero entonces se escucharon leves gruñidos desde la entrada; era la perra Gavina, muerta de celos. Gavina llevaba años siendo la fiel compañera de la abuela Valentina. Ante cualquier paso extraño en la escalera, ladraba enérgicamente para que todos supieran que con la abuela nadie se metía. Y por eso mismo, Gavina se consideraba la jefa de la casa. “¿Qué habrá sido ella en otra vida? ¿Jefa de obras? ¿Policía local, quizá?”, pensaba File, observando a la perra, “Demasiado gritona, pero bueno, ¡es noble! Quizá sí es más seguro con ella.” —Ay, mis tesoros, ¿qué haría yo sin vosotros? —murmuró la abuela Valentina mientras se incorporaba con dificultad—. Enseguida os doy de comer y luego salimos un paseíto. Y si esta semana llega la pensión, compro pollo. La palabra “pollo” desató un estallido de alegría. File amasó el sofá con sus zarpas y empezó a ronronear ruidosamente, restregando la cabeza contra la delicada mano artrítica de la abuela. —¡Vaya, qué listo eres, entiendes todo! —se enterneció la abuela. Gavina ladró suavemente, indicando que ella también había entendido, y se empujó con su hocico mojado contra las rodillas de Valentina. “Qué calor traen sus almas, hacen el hogar más cálido y el corazón menos solo”, pensó la abuela sonriendo. “Cuando me muera, ¿qué pasará? Nadie lo sabe con certeza. Yo quisiera ser gato, para que buenas personas me adopten. Perro, no, no me veo: no sé ladrar, soy callada. Bueno, quién sabe… pero de gata sería muy dulce. Sólo espero caer en buenas manos.” —¡Anda, vaya ocurrencias! —suspiró de repente la abuela—. Estas cosas piensa una cuando se hace mayor. No se dio cuenta de cómo el gato, divertido, miró con sorna a la perra: Quiere ser gato, no perro. Ahora File, además, había aprendido a leer pensamientos, un regalo nada despreciable. Así andaban las cosas, ¡a lo que hemos llegado!
03
No era una mujer sola. Una historia sencilla. El alba apenas asomaba en una fría mañana de invierno madrileña. Abajo, en el patio de la corrala, los barrenderos
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שנים הייתי צל דומם בין מדפי הספרייה העירונית הגדולה – הנחבאת מהעולם כאשת ניקיון אלמונית, עד שיום אחד בתי אימאני, ילדה אפריקאית ישראלית בת שמונה שנותרה איתי לאחר פטירת בעלי, חלמה להיות סופרת ולכבוש את עולם הספרים שכולו היה חסום בפניה; הדרך הארוכה של השתיקה, ההקרבה והמאבק במנהלים אדישים, הפכה בסוף למסע שבו הילדה שגדלה בקצות הארכיון חזרה כמומחית עטורת פרסים מאנגליה – והפכה את הספרייה המוזנחת למרכז תרבות תוסס, כשאני במרכזו, לא רק האישה המנקה, אלא אמה של האישה שהחזירה לעיר את הקסם של הסיפורים.
010
שנים רבות הייתי צל שקט בין המדפים של הספרייה העירונית הגדולה. איש לא באמת ראה אותי, וכך טוב היה בעיניי, או כך לפחות חשבתי. שמי תמר בן-דוד, הייתי אז בת
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Siempre estaré contigo, mamá. Una historia en la que puedes creer La abuela Valentina no veía la hora de que llegase la tarde. Su vecina, Natalia, una mujer sola de casi cincuenta años, le había contado algo que la tenía completamente descolocada. Para demostrarle que no mentía, hasta la había invitado a su casa aquella noche, prometiéndole mostrarle algo peculiar. Todo había empezado con una conversación trivial. Natalia, esa mañana, iba camino al supermercado y decidió pasar por casa de la abuela Valentina: —¿Te traigo algo, Valen? Voy a la tienda de al lado, quiero hornear una empanada y comprar alguna cosilla más. —Siempre he pensado que eres una buena mujer, Natalia, generosa y atenta. Te recuerdo de niña. Es una pena lo de tu vida, tan sola siempre. Pero te observo y no te veo triste, ni te quejas. No como otras… —¿Y qué voy a lamentarme, Valen? Tengo un hombre al que amo, solo que de momento no podemos vivir juntos. Pero ya te lo contaré. A nadie más se lo habría contado, pero a ti sí. Además, hay otras cosas que quiero compartirte. —Confío en ti y, total, aunque se te escape, nadie me creería —rió Natalia—. Dime, ¿qué necesitas? Al volver te preparo un té y te cuento cómo me va la vida. Te alegrarás por mí y ya verás que no tienes nada que lamentar. A la abuela Valentina no le hacía falta nada especial esta vez, pero le pidió a Natalia pan y unos dulces para el té, dejándose llevar por la curiosidad de saber qué quería revelarle su vecina. Natalia le llevó el pan y los dulces, y Valentina preparó un té aromático, dispuesta a escuchar. —Valen, seguro recuerdas lo que me pasó hace veinte años. Ya tenía casi treinta. Estuve con un hombre, pensábamos casarnos. Quizá no le amaba, pero era una buena persona. Creí que una familia y un hijo daban sentido a la vida. Nos mudamos juntos, yo quedé embarazada. En el octavo mes nació una niña, vivió apenas dos días y falleció. Casi pierdo la razón del dolor. Me separé, ya nada nos unía. Pasaron unos dos meses… Y poco a poco volví en mí. Y entonces… Natalia miró expectante a la abuela Valentina: —No sé ni cómo contarte lo que pasó después. Tenía la cuna de mi hija preparada en el dormitorio. Dicen que es mala suerte comprar todo antes, pero yo no creía en esas cosas… Una de esas noches me despierta un llanto… un llanto de bebé. Pensé que era mi mente, que sólo lo imaginaba por el dolor. Pero volvió, y ahí estaba… En la cuna… una niña pequeña. La cogí en brazos y la felicidad me ahogó. Me miró, cerró los ojos y se quedó dormida. Y así empezó todo. Cada noche, mi niña venía a mí. Hasta le compré biberón y leche de fórmula. Apenas comía, pero si lloraba y la tomaba en brazos, me sonreía, cerraba los ojos y dormía. —¿Pero cómo puede ser?, —la abuela Valentina escuchaba embelesada—. Eso es imposible… —Eso creía, ¡pero era real! —Natalia se sonrojó por la emoción. —¿Y después? —la abuela Valentina, incrédula, se metió un caramelo en la boca y sorbió el té—. —Sigue igual desde entonces —Natalia sonrío feliz—. Mi pequeña vive en otro mundo, allí tiene mamá y papá, pero no me olvida. Viene por las noches, casi todos los días. Un día me lo dijo claramente: —Siempre estaré contigo, mamá. Estamos unidas por un hilo invisible que nada puede romper. A veces dudo: ¿será un sueño? Pero hasta regalos me ha traído de ese mundo. Eso sí, aquí no duran, se desvanecen como la nieve en primavera. —¿De verdad? —la abuela Valentina tragó otro sorbo, asombrada por la historia. —Por eso quiero que vengas, que lo veas y me confirmes que no estoy loca, que lo que veo es real. Aunque creo, me reconfortaría… Aquella noche, la abuela Valentina fue a casa de Natalia. Se sentaron en la penumbra, charlaron, y cuando ya sentían sueño, de pronto una suave luz iluminó la habitación, el aire centelleó, y apareció delante de ellas… una joven dulce: —¡Hola, mamá! He tenido un día estupendo y quiero contártelo. Este es mi regalo para ti —la joven dejó unas flores sobre la mesa. —Hola, señora —la joven vio a la abuela Valentina—. Qué despiste, mamá me dijo que querías verme. Soy Marian— En poco, la joven se despidió y pareció disolverse en el aire. La abuela Valentina permaneció muda, asombrada. Tardó en reaccionar: —Desde luego, Natalia, hay cosas en esta vida… De veras que es posible. Tu hija es una belleza, se parece a ti. Me alegro mucho por ti, Natalia. Eres feliz, aunque no lo parezca, quizás más que nadie. ¡Quién lo diría! Jamás lo habría creído de no verlo con mis propios ojos. ¡Qué maravilla! Te lo agradezco mucho. Es como si me hubieras abierto los ojos. Qué mundo más inmenso, la vida sigue en todas partes, hasta dan ganas de perder el miedo a la muerte. ¡Mucha felicidad, Nati! Las flores de la mesa se iban volviendo cada vez más pálidas… En nada, desaparecieron. Pero Natalia, al despedir a su vecina, sonreía satisfecha. Mañana sería un día maravilloso. Vería a Arcadio, a quien tanto amaba. Y sentía que él también la amaba. ¿Cómo podía saberlo? Eso no se puede contar. Y algún día, seguro, los juntaría a todos. A los más queridos y cercanos para ella: a Marian y a Arcadio.
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Siempre estaré contigo, mamá. Una historia que parece increíble Hoy no he podido evitar sentirme inquieta y emocionada a partes iguales durante todo el día.
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שלוש בלילה, טלפון מצלצל – דימיטרי מתקשר לאמא שלו מבוהל אחרי שמצא רועה גרמני פצוע באמצע הכביש: האם שלמדנו ממנה לזכור שכל יצור זקוק לרגע של חמלה, משנה לבבות גם באמצע הלילה.
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נעמי רימון התעוררה בשלוש לפנות בוקר מצליל רטט עיקש של טלפון ישן על שידת הלילה שלה. היא שפשפה את עיניה בתמיהה, לא מבינה מי מתקשר בשעה כזו, לקחה את הטלפון
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מתחתנת או פורשת – סיפורה של עליזה: אם חד הורית, פרופסורית לבלשנות, שאחרי עשור של בדידות ופרידה טראגית מחברה ומבעלה הבוגד, מחפשת אהבה ישראלית אך נסחפת לרומן מסעיר עם תלמיד לשעבר מאלג’יריה, ובין חיזורים, דילמות משפחתיות, ואם נוזפת – מנסה למצוא לעצמה ולהוכיח שעדיין לא מאוחר לאהבה, גם אם הסוף מפתיע
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רבות בשנים חלפה מאז, וליבי עדיין זוכר את הסיפור של אילנה, שכל רצונה היה למצוא בית חם ומשפחה משלה. הרי לא בילדות ולא בנעוריה חשה בטחון של קן יציב.
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Los más nuestros: Un relato sobre la familia más unida, donde abuelos jóvenes, tres nietos maravillosos y recuerdos agridulces llenan de vida el hogar de Ana y Pablo, entre meriendas, dibujos, sueños de futuro y el abrazo cálido de una gran familia española
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Así es la vida. Quién lo diría, podría haber sido todo tan diferente. La vecina siempre se sorprende de la suerte que hemos tenido. Los hijos nos ayudan
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אושר מחודש בלב השכול: סיפור אהבה בלתי צפוי של אלמנה ישראלית בין יערות קיבוץ, נדודי לב, ופיוס משפחתי – איך הפכה תקופה של אבל התחלות חדשות למשפחה אחת מלוכדת, אהבה שנייה ונכד בשם “שלום”
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יומן נולד לנו אושר גבר, די כבר ללכת אחריי! כבר אמרתי לך שאני באבל על בעלי. אל תרדוף אחרי, אתה מתחיל להלחיץ אותי! הגבתי, כמעט בצעקה. זוכר, זוכר…
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La petición del nieto. Relato – Abuela, necesito pedirte un favor, necesito mucho dinero. Mucho. El nieto vino a verla por la tarde. Se notaba que estaba nervioso. Normalmente, venía dos veces por semana a visitar a Lidia Fernández. Si hacía falta, iba a la compra, sacaba la basura. Incluso una vez le arregló el sofá, que aún aguanta. Y siempre tan tranquilo, seguro de sí mismo. Pero aquella tarde estaba hecho un manojo de nervios. Lidia Fernández siempre vivía con cierta inquietud —¡con todo lo que pasa hoy en día! – Denis, ¿puedo preguntarte para qué necesitas dinero? ¿Y cuánto es “mucho” exactamente? – Por dentro, Lidia se tensó. Denis era su nieto mayor. Buen chico, noble. Había terminado el colegio el año pasado. Trabajaba y estudiaba a distancia. Sus padres nunca le habían dado problemas. Pero, ¿para qué necesitaba tanto dinero? – No puedo decirte aún el motivo, pero te lo devolveré, aunque será poco a poco – Denis dudó – no podría ser todo de golpe. – Sabes que yo vivo de la pensión, – Lidia no sabía qué hacer – ¿Cuánto necesitas? – Cien mil. – ¿Por qué no se lo pides a tus padres?, – preguntó Lidia casi de manera mecánica, sabiendo ya la respuesta. Su padre, su yerno, siempre había sido muy estricto y pensaba que su hijo debía resolver las cosas solo, según su edad. Sin meterse donde no debía. – No me lo darían, – confirmó Denis, como ella esperaba. ¿Y si estaba metido en algún lío? Si le daba el dinero, ¿sería peor? ¿Y si era todo lo contrario, y si no se lo daba Denis tendría problemas? Lidia miró a su nieto interrogante. – Abuela, no pienses mal, – dijo Denis al ver su mirada – te juro que en tres meses te lo devuelvo… ¡De verdad! ¿No confías en mí? Quizá debo dárselo. Aunque no lo devuelva. Siempre debe haber alguien en el mundo que te apoye. No debería perder la fe en las personas. Ese dinero lo tengo guardado por si acaso. ¿Y si este es ese acaso? Ha venido a mí. Y de pensar en mi funeral, ya tendré tiempo. Ahora lo que cuenta es ayudar a los vivos. Y confiar en los tuyos. Se dice: Si das dinero prestado, considéralo perdido. Los jóvenes hoy son tan impredecibles… nunca sabes qué piensan. Pero nunca me ha fallado. – Está bien, te lo dejo. Como pides, tres meses. Pero quizás sería bueno que tus padres se enterasen. – Abuela, sabes que te quiero mucho y siempre cumplo lo que prometo. Pero si no puedes, me pediré un crédito, que trabajo. A la mañana siguiente, Lidia fue al banco, retiró la cantidad y se la dio a su nieto. Denis se iluminó, le dio un beso a su abuela y la abrazó: – Gracias, abuela, eres lo más importante para mí. Te lo devuelvo, te lo prometo – y se fue corriendo. Lidia volvió a casa, se sirvió un té y se puso a pensar. Cuántas veces en su vida había necesitado ayuda urgente y siempre había habido alguien a su lado. Ahora los tiempos han cambiado, cada uno va a lo suyo. ¡Qué tiempos difíciles! A la semana, Denis pasó en excelente ánimo: – Abuela, toma, aquí tienes parte del dinero, ya me han pagado. ¿Puedo venir mañana con alguien? – Claro que sí, – Lidia sonrió – te haré tu tarta favorita, la de amapola. Y pensó que así quizá todo se aclararía. Quería estar segura de que Denis estaba bien. Denis vino por la tarde. No venía solo. A su lado una chica menudita: – Abuela, te presento a Elisa… Elisa, esta es mi abuela, Lidia Fernández. Elisa sonrió tímidamente: – Encantada, Lidia Fernández. Muchas, muchas gracias. – Pasad, un placer, – Lidia respiró hondo por dentro. La chica le cayó bien al instante. Se sentaron a tomar té y tarta. – Abuela, antes no podía decírtelo, – confesó Denis – Elisa estaba muy preocupada por su madre, surgieron problemas de salud de repente y no había quién pudiera ayudarles. Y Elisa es supersticiosa, me prohibió decirte para qué era el dinero. Pero ahora todo está bien, operaron a su madre a tiempo y los médicos dan buen pronóstico – Denis miró a Elisa con ternura – ¿Verdad? Le cogió la mano. – Muchas gracias de verdad, usted es una persona maravillosa, – Elisa desvió la mirada y se sonó la nariz. – Ya está, Lisi, no llores, lo peor ha pasado, – Denis se levantó – abuela, nos vamos, que es tarde y voy a acompañar a Elisa. – Sí, niños, buenas noches y que vaya todo bien, – Lidia los santiguó al salir. Ha crecido mi nieto. Un chico estupendo. Hice bien en confiar en él. No era cuestión solo de dinero, también de confianza y cariño. Dos meses después, Denis devolvió el dinero y confesó a Lidia Fernández: – Imagínate, el médico dijo que llegamos justo a tiempo. Si no hubieras ayudado, habría acabado muy mal. Gracias, abuela. Ahora sé que siempre habrá alguien que te ayude cuando más lo necesitas. ¡Eres la mejor del mundo y haría cualquier cosa por ti! Lidia le revolvió el pelo, como cuando era niño: – Anda, vete, venid a verme con Elisa, ¡que me hace ilusión! – Claro que iremos, – Denis abrazó fuerte a su abuela. Lidia cerró la puerta y recordó lo que su propia abuela le decía: “A los tuyos siempre hay que ayudarles. Así lo hemos hecho siempre aquí en España: si vas de frente con los demás, los tuyos nunca te darán la espalda. No lo olvides nunca”
03
– Abuela, tengo que pedirte un favor. Necesito dinero. Mucho. Mi nieto vino a verme por la tarde y se le notaba muy inquieto. Normalmente pasa por
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האם האורכידאה אשמה? “פולינה, קחי את האורכידאה הזו, אחרת אני זורקת אותה,” אמרה קטיה בנונשלנטיות והרימה מהמזנון את העציץ השקוף עם הפרח, והגישה לי אותו. “תודה, חברה! רק, מה לא בסדר באורכידאה הזו?” התפלאתי. הרי במזנון עמדו עוד שלוש אורכידאות מפוארות ומטופחות. “זה הפרח שבן שלי קיבל בחתונה. ואת הרי יודעת איך זה נגמר,” קטיה נאנחה בכבדות. “אני יודעת שדניס שלך התגרש לפני שתמו שנה של נישואין. לא אשאל על הסיבה — מנחשת שהייתה משמעותית, כי דניס העריץ את טניה,” לא רציתי לפתוח מחדש פצע טרי של חברתי. “יום אחד אספר לך, פולינה, למה הם התגרשו. כרגע עדיין קשה להיזכר,” קטיה התעמקה בזיכרונות ופרצה בבכי. הבאתי את האורכידאה ה”מגורשת” וה”דחויה” הביתה. בעלי הביט ברחמים על הפרח ה”עלוב”: “למה את צריכה את הנבול הזה? אין בו שום חיים, אפילו אני רואה את זה. חבל על הזמן שלך,” אמר. “אני רוצה להציל אותו, להעניק לו אהבה וטיפוח. מבטיחה שתתפעל ממנו עוד,” עניתי, מלאת רצון להחזיר חיים לצמח הקמל. בעלי קרץ בחיוך: “מי כבר מסרב לאהבה?” כעבור שבוע קטיה התקשרה: “פולינה, אפשר לבוא אלייך? לא יכולה לשאת לבד את המשא הזה. חייבת לספר לך הכול על החתונה הכושלת של דניס.” “קטיה, תבואי מיד, אני מחכה,” לא סירבתי. קטיה הרי תמכה בי, כשאני בעצמי עברתי גירושים קשים ונאבקתי בזוגיות שנייה. שנים של חברות מחייבות. קטיה הופיעה אחרי שעה. התמקמה בנוחות במטבח, ולצד כוס יין לבן, קפה ושוקולד מריר התחיל סיפור חיים ארוך. “אף פעם לא חשבתי שכלתי לשעבר מסוגלת לזה. דניס וטניה היו שבע שנים יחד. בשביל טניה הוא עזב את אניה. אהבתי את אניה, קראתי לה ‘בתי הקטנה’, כל כך ביתית הייתה. ואז הופיעה טניה היפהפייה. דניס יצא מדעתו, ריחף סביבה כמו דבורה סביב פרח. “טניה באמת מהממת — דוגמנית אמיתית. דניס אהב איך שהחברים מחמיאים לו עליה. ואיך שהעוברים ושבים מסתכלים… משונה שלא היה להם ילד בכל השנים. חשבתי שדניס מעדיף להתחתן קודם, אחר כך יבואו הילדים. “בסוף הוא הודיע: “אמא, אבא, אני מתחתן עם טניה. חתונה מכל הלב, לא יחסוך בשום דבר.” “שמחנו. הגיע הזמן, דניס בן שלושים. “אבל התאריך זז פעמיים — פעם דניס חלה, פעם אני הייתי בנסיעה. לא אמרתי כלום, לא רציתי להרוס שמחה. הוא ממש ריחף מאושר. “הוא רצה חופה מיוחדת, רק עם האב סְביָאטוֹסְלב. גם זה לא הסתדר. בקיצור, פולינה, כל הזמן היו סימנים… “החתונה הייתה שמחה וגדולה — תראי תמונה, אורכידאה פורחת, מפוארת. עכשיו? נשארו רק עלים עייפים. “דניס וטניה עמדו לנסוע לירח דבש בפריז — אבל לא נתנו לטניה לצאת מישראל. חוב רציני ישן, תפסו אותם בשדה התעופה. דניס התעלם מהקשיים, רק חלם על משפחה…” “ואז דניס חלה קשה. אושפז, המצב היה ממש גרוע. “טניה באה שבוע, ואמרה: “סליחה, גבר חולה לא מתאים לי. אני מתגרשת.” “תארי לך את דניס, שוכב חסר אונים. אבל הוא ענה: “אני מבין, טניה. לא אמנע ממך גירושין.” “התגרשו. “אבל דניס הבריא. מצאנו לו רופא מדהים — פטר בוגדנוביץ’, ולא רק הבריא אותו, גם הוציא מהחושך. לפטר יש בת מקסימה, מאשה, עשרים. דניס לא התרשם: “קצרה ולא יפה.” “אבל אמרתי: “תסתכל על הלב, לא רק על היופי, בן. “דניס עדיין לא הצליח לשכוח את טניה, האהבה פצעה אותו. “מאשה התאהבה בו, לא הפסיקה להתקשר. “החלטנו לקרב ביניהם, נסענו לטיול בטבע. דניס היה שקוע בעצמו, לא התעניין בכלום. “אמרתי לבעל: “עשינו טעות, דניס עדיין אוהב את טניה, היא תקועה לו בלב.” “עברו שלושה-ארבעה חודשים — דניס הופיע בפתח הדלת: “אמא, הנה מה שנשאר מהאושר הישן. תעשי עם האורכידאה מה שתרצי. אני לא צריך אותה.” “לקחתי אותה בלית ברירה והזזתי הצידה — כאילו הפרח אשם בצרות של בני. הפסיק לי אכפת ממנה… “לא מזמן פגשתי שכנה: “קטיה, ראיתי את דניס עם מישהי — גמדונת… אשתו לשעבר הייתה פי אלף יפה יותר.” “לא האמנתי שהוא עם מאשה. “דניס הופיע: “תכירי — אני ומאשה נשואים.” “אני והמַשְפָּחָה החלפנו מבטים — ‘מה עם חתונה, אורחים?’ “לא צריך רעש, רק נרשמנו ברבנות. “דיברתי איתו לבד: “דניס, אתה באמת אוהב אותה? “ממאשה לא — ממנה לא, טניה כבר לא קיימת, התאוששתי… ומאשה מתאימה לי, באמת.” “זו הסיפור שלי, פולינה.” אותה שיחה הביאה הקלה… …אחר כך לא נפגשנו שנתיים. אבל האורכידאה הרקיבה והחלה לפרוח מחדש, היא ידעה להודות על יחס טוב. פגשתי את קטיה בבית היולדות: “מה את עושה פה?” “מאשה ילדה תאומים, היום הם יוצאים.” קטיה חייכה. דניס עמד שם עם זר שושנים אדום. מאשה יצאה, עייפה ומאושרת, אחריה אחות עם שני תינוקות קטנים. באותו רגע ראיתי — אפשר לסלוח, אבל לא שותים מקפה שבור… טניה מתחננת שדניס יסלח לה ויתחיל מחדש. אפשר להדביק כוס, אבל לא נעים לשתות ממנה…
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– תמר, קחי את הסחלב הזה, או שאני זורקת אותו לפח, – הדס הרימה בעצבים את העציץ השקוף עם הסחלב מהמדף בחלון ודחפה לי אותו לידיים. –
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לינה הייתה רעה. ממש רעה, עד שממש קשה לרחם עליה, כל כך רעה הייתה לינה הזאת. כולם ניסו להסביר לאמא שלה, כמה רעה הבת שלה. רעה וגם מסכנה. ברור, אין לה בעל, הילד כבר גדול, חי לבד. לינה לבד, לאף אחד לא נחוצה. הגיעה לעבודה ביום שני, כולן מתרברבות מה עשו בסוף השבוע – ניקו, כיבסו, עבדו בגינה, בישלו ריבות. ולינה שותקת, מה כבר יש לה לספר? אין לה גבר, הילד שלה גדול, אז היא שותקת לה בשקט. שוב ביקשה לצאת מוקדם, כולן יודעות שזה קורה פעמיים בחודש לפחות. כולן מרימות גבה, בטוחות שהיא שוב הולכת להיפגש עם שלל המאהבים שלה. כי ברור שבלינה הזאת יש משהו לא בסדר. לינה רעה, מאוד. הן הרי כולן “טובות”, נשואות, עסוקות, מסודרות – ולינה רעה. “לינה,” אומרת אמא שלה, “למה את כזאת?” “מה, אמא?” “לא מסודרת, אולי כבר תמצאי איזה גבר, בת שלי, עוד לא מאוחר גם לילד שני. היום כולן יולדות אחרי גיל ארבעים.” “אמא, למה לי גבר? ולמה ילד שני מגבר כלשהו? אמא, בשביל מה? יש לי את אלכס שלי…” “מה תעשי עם גבר, כמו שאת אומרת? יש לי את עופר.” “לינה!” אמא מתרגשת. “עופר לא שלך, הוא נשוי!” “אבל הוא איתי, לוקח אותי לדייטים, מעניק לי מתנות, עוזר לי לנסוע לחו”ל, לא שואל אותי למה לא ביצעתי כביסות, ולא דורש ארוחות ערב, לא מכביד עליי עם צרות, לא תופס לי את הספה.” “ברור, כל זה אשתו מקבלת…” “את רוצה שגם אני אקבל ככה? עזבי, אמא, הייתי פעמיים, שתי פעמים נשואה, וברחתי מהר… פעם ראשונה היית את שדחפת אותי להתחתן, כי הוא אהב אותי, היה בוגר, מכובד, עשיר. חמש שנים חייתי בכלא, בלי לימודים, בלי חברות, רק לעבוד בשבילו ובשביל אמא שלו… כן, אבל היה לנו זהב.” כשהתגרשנו, הוא דרש הכל חזרה, אפילו את התחתונים… פעם שנייה נישואין מאהבה, בין עבודה ללימודים כדי לא ליפול עליך ועל אבא… “איך את מעיזה, לינה? פעם הזכרתי לך לחם או מרק?” “את לא, אבל תמיד פחדו שאשב לך על הצוואר, ואני לבד רצתי להתחתן בשנית.” “ממה השתנה? כלום. הוסיפו עול, הפכת מלינה-אנג’לינה ללינה-חייבת-להכל. הגבר שוכב מול הטלוויזיה, לינה בעבודה, רצה לגן, לסופר, מבשלת, מכבסת, מגהצת, ובסוף – ‘תשמחי את הבעל, שלא יחפש חום באישה אחרת’…” אין כסף? זה רק שלך ושל הילד שלך, לו תוליד את הילד האמיתי – אולי כן, אבל את? – תתמודדי לבד. “מה, לא תעזרי לתקן את הרכב? אנחנו משפחה!” את עוזבת? מי ייקח אותך עם ילד? … “אז ככה התחתנתי, גם עם האחד שמרוויח ממני יותר, וגם עם זה שפחות – אין הבדל, תמיד כולם מרוצים, רק אני לא.” “כולם חיים ככה, לינה.” “אתן, לא אני, אמא! ואני לא רוצה.” “איך היה בשבת?” “וואלה, ניקיטה ומאשה זרקו עלי את הנכדים, טיילתי איתם, אפיתי בלינצ’ס, ניקיתי, בישלתי, גיהצתי…” “אמא, לא זכור לי שככה שמרת לי על אלכס.” “כי היית עצמאית, הנכדים האלה – נו…” “ולשמוע איך ביליתי בעצמי בשבת האחרונה? בערב שישי אלכס שאל אם אוכל לשמור על טימו, החתול של מרינה החברה שלו, כי הם נוסעים. הבאתי אותו, אכלתי פיצה, צפיתי בסדרות בלי למהר לבוקר. בבוקר שבת, קפה, קצת סדר, כביסה, ניסיתי להזמין אותך למוזיאון – היית עסוקה בשטיפה. אבא קרא לי בטלנית, הרי את קורעת עצמך עם הנכדים, אני קלה ליד המוזיאון… ואז יצאתי למוזיאון – התערוכה של האומן האהוב עלייך – ישבתי בקפה, שוטטתי, חזרתי, טימו ישן. לאף מקום כבר לא הלכתי, סדרות ודיוואן. בבוקר ראשון התעוררנו באחת עשרה, שוב רציתי להזמין אותך לטיול בסירה, מי עונה? מאשה, את עסוקה, שוטפת כלים כנראה… בערב עופר הזמין אותי למסעדה, למה שאסרב? אני אישה חופשייה, לא שואלת אותו על נישואים, לא מדברת איתו על אשתו, לא מטרידה. סיום ערב מעולה, קמה בבוקר רעננה, הולכת לעבודה.” ניסיתי גם גברים לא נשואים, אמא – חושך! או שמחפשים אמא שתטפל, או מסכנים עם ילדים, מזונות, דורשים שאטפל גם בילדיהם – אני, רק כי אני אישה, חייבת לאהוב את כל הילדים, ולתחזק אותם ממשכורתי שלי, הוא את שלו שומר לדייג… והילד שלי? שלא אתקרב אליו – “לילד שלך יש אבא שידאג לו.” צודק? אולי, לכן גם נשלח לדרכו. אז עכשיו אני רעה, קמצנית, ערמומית, שרוצה להיתלות על גבר מסכן עם הילד שלי, ממש “תחזיקי אותי…” אז אמא, יש לי את עופר. אני רעה בעיניכם, אבל לא מתביישת בך. מה שכואב לי, שאת חיה ככה. לכן אני סוחבת אותך לחוץ, שתהני סוף סוף קצת בעצמך, כמו עכשיו, ששיקרתי שצריכה אותי – תבואי, תיהני, איתי, עם הבת שלך. “יצאת מדעתך, לינה, ומה עם אבא?” “אבא בריא? לא חולה? אז האוכל בטח מוכן…” “אבל צריך לחמם, וניקיטה…” “אמא, אני אשאר רעה, תני לי להיות טובה רק עבורך, בואי ננוח… אני מתחננת.” וביום שני כל הנשים בעבודה משתפות כמה התיש אותן ה”בילוי” בסוף השבוע. ולינה מחייכת אליהן חיוך שובב – כולן יודעות שלינה רעה, היא הולכת בצעד קליל, ואיש לא מבין למה – הרי מה עובר בראש של לינה הזאת? כמובן, רק דברים רעים!
021
דנה הייתה “רעה”. באמת רעה, אם תשאלו את כולם ממש אפשר לרחם עליה, איזה בן אדם גרוע היא. כולם ניסו להעביר את זה לאמא שלה, שדנה לא בסדר.