Life Lessons
Oye, ¿tu madre cree que soy su criada? mi mujer se negó a cumplir los caprichos de mi suegra Hay momentos en los que la paciencia se acaba, ¿sabes?
Aquí tienes toda la verdad sobre tu prometida dijo el padre con voz seca, alargando un pendrive a su hijo. Javier miraba constantemente su reloj.
¿Crees que no hago nada por ti? ¡Intenta vivir sin mí! estalló la mujer. Aquella noche, el silencio en la casa de Madrid era más pesado que nunca.
“¡Si crees que no hago nada por ti, prueba a vivir sin mí!” estalló Carmen, con esa voz aguda que solo sale cuando el café se le ha subido a la cabeza.
Había una vez, en un pueblecito de Castilla, una situación que hizo que mi paciencia se agotara por completo. Fue una tarde cualquiera, mientras freía
¡O decides alojar a mi hermano en tu piso, o haz las maletas y lárgate de aquí! gritó el hombre. Victoria llegó tarde del trabajo, dos horas más de lo habitual.
**Diario de Lucía** Hoy ha sido un día agotador. Me quedé en la peluquería dos horas más de lo habitual. Dos nuevas clientas vinieron recomendadas por amigas.
¡O aceptas que mi hermano se mude a tu piso, o haz las maletas y lárgate de aquí! le espetó el marido. Victoria se había quedado dos horas más en el trabajo.
Visitando a su hija en el cementerio, la madre vio a una niña desconocida sentada en un banco, susurrando algo al retrato en la lápida. Su corazón se detuvo.
**Diario de un Hombre** El sol se despedía tras los cerros, tiñendo de dorado las lápidas del cementerio. Allí, entre cruces y flores marchitas, una madre









