Life Lessons
Madrid, invierno de 1991. La ciudad despertaba bajo un frío que calaba hasta la médula. Los edificios, cubiertos de escarcha, brillaban bajo la luz plomiza
En una ciudad bulliciosa, donde los edificios se apretujaban por arañar el cielo, los semáforos parpadeaban impacientes y el asfalto olía a lluvia y escape
**Diario de un repartidor con alma** En Madrid, entre rascacielos que se apretujan por arañar el cielo, semáforos que pestañean sin descanso y aceras que
En una ciudad cualquiera, con edificios apretujados que competían por arañar el cielo, semáforos impacientes y calles que olían a lluvia y gasolina, trabajaba
En el rincón más sombrío y olvidado del refugio municipal, donde ni siquiera la luz artificial lograba llegar, yacía un perro acurrucado sobre una manta raída.
En el rincón más apartado del refugio municipal de Málaga, donde la luz apenas se atrevía a entrar, descansaba un perro enroscado sobre una manta raída.
En el rincón más escondido del refugio municipal de animales, donde ni la luz de los fluorescentes lograba entrar, había un perro acurrucado sobre una manta raída.
Elena estaba doblando las toallas de cocina unas nuevas, con un delicado estampado floral cuando el teléfono vibró. Suspiró: cuatro llamadas perdidas de
Elena doblaba las toallas de cocina unas nuevas, con un delicado estampado floral cuando el teléfono vibró. Suspiró: cuatro llamadas perdidas de Carmen
Hace ya muchos años, en un pueblo de Castilla, viví una historia que aún hoy me hace reflexionar. Luis y yo llevábamos siete años de matrimonio.









