Author: Alejandro García
Cuando Ana tiró del cordel que sujetaba el saco, la tela se deslizó lentamente, susurrando como un secreto. Por un instante, pareció escapar un aroma a
Hoy me encontré en el mismo borde de la cama donde anoche me desplomé. Los ojos me ardían, la boca estaba seca y la cabeza me latía con furia.
¿Te veo, no te escondas? ¿Qué haces en nuestro portal? El gato la miró con arrepentimiento, mientras acomodaba en silencio sus patas entumecidas por el
Catalina avanzó lentamente sobre el césped perfectamente cortado, como si pisara un escenario. Cada uno de sus movimientos era preciso, calculado al milímetro.
Aquella noche, cuando salí a la calle, no sabía adónde me llevaría el camino. Mi maleta parecía pesar como si estuviera llena de piedras, pero la sujetaba
**En el margen de mi tiempo** Hace poco vino un amigo a casa a tomar café. Estuvimos charlando sobre la vida, y en un momento dije: “
**Diario de un Hombre** “¡Déjala aquí, que se muera sola!” dijeron, abandonando a la anciana en la nieve. No sabían que el karma pronto volvería.
**Un año después de la muerte de mi hijo** Hacía un año desde que mi único hijo, Javier, había fallecido. El funeral había sido discreto, pero mi dolor
Al ver al perro tirado junto al banco, corrió hacia él. Su mirada también se fijó en el collar que Natalia había dejado descuidadamente.
Mi madre y mi hermana solo me veían como un cajero automático nunca se molestaron en interesarme de verdad. Crecí en una familia que distaba mucho de ser un hogar real.









