Mira, te cuento lo de Lucía, que lleva cinco años saliendo con Javier, y ya todos a su alrededor piensan que es hora de dar el siguiente paso. Incluso, hace seis meses, Javier le pidió matrimonio, pero Lucía sigue dudando y no termina de decidirse. Al principio, él era muy comprensivo, pero con el tiempo la indecisión de Lucía le está afectando bastante. Sus padres tampoco dejan de decirle que, con 25 años, ya debería haberse casado.
La verdad es que Lucía siente que Javier no es el hombre adecuado para ella. Se llevan bien y la relación es tranquila, pero no puede evitar pensar que le falta algo. Y encima, ha empezado a sentir algo fuerte por un compañero del trabajo. Eso sí, Marcos ya tiene pareja y, además, tampoco es de los que sueñan con casarse. Esta incertidumbre compartida les ha hecho acercarse todavía más, y Lucía se pregunta si no será él a quien realmente busca.
A pesar de que Javier cada vez le mete más prisa, Lucía no puede comprometerse. Tanto es así, que él terminó por ponerle un ultimátum: se casan sí o sí, este invierno o en otoño. Ella, sin muchas ganas, aceptó casarse en invierno, pero la decisión la superó tanto que acabó dejando a Javier y se fue a buscar consuelo en casa de sus padres.
Mientras tanto, otro compañero de trabajo se casó con su novia y, curiosamente, Lucía perdió el interés que sentía por él. Ahora se ha quedado en el aire, todavía esperando encontrar a su gran amor. Duda si realmente sabe valorar una buena relación o si solo está siguiendo su intuición que le dice que Javier no es para ella. Y ahí sigue, buscando a esa persona especial, aunque no está segura de que exista para ella.
Tú, ¿qué le dirías a Lucía? ¿Qué crees que debería hacer o qué sería lo correcto en esta situación?




