Para mi madre, cuidar de su nieta es algo “imposible”.

Life Lessons

Madrid, 12 de noviembre de 2025

Hoy me he despertado con la sensación de que mi madre, Doña Carmen, ve el cuidado de mi pequeña como una carga imposible. Todos mis compañeros tienen madres que se encargan sin problema de sus hijos, pero mi madre siempre me repite lo mismo: «Ese es tu hijo, yo crié al mío». Mi hija, Lucía, tiene ya cinco años y asiste a la guardería del barrio. Hace dos años, al acabar mi permiso de maternidad, volví al trabajo como profesora de primaria y, por la naturaleza de mi puesto, me es muy difícil pedir días libres. En esas situaciones desearía que mi madre pudiera ayudarme.

Yo dispongo de mucho tiempo libre, sobre todo en invierno, cuando no tengo la casa de veraneo en la Costa del Sol. Doña Carmen pasa el día en casa, entre la tele y las llamadas a sus amigas del club de la tercera edad. No tiene otras actividades que la ocupen. La semana pasada fuimos al oftalmólogo y descubrimos que Lucía tiene problemas de visión. Llamé a mi madre para decirle que necesitaremos llevar a Lucía a la clínica de oftalmología durante diez días. La recogemos a la una de la tarde en la guardería y la llevamos por la mañana al centro; todo está a un paso: la guardería, la clínica y la casa de mi madre quedan en la misma zona de la ciudad.

Mi hija está bien educada y mi madre lo sabe. No es una persona gruñona, no hace ruido, no causa problemas y come lo que le damos. Sin embargo, siente una fuerte aversión a la idea de cuidarla. Un día necesité su ayuda porque mi esposa y yo teníamos que ir a trabajar ambos.

Sería estupendo que Doña Carmen viniera a echarnos una mano durante unos días, pero ella no está en condiciones de hacerlo. Por suerte, tenemos familia cercana que puede apoyarnos cuando hace falta. Mi abuela, Doña Pilar, vive justo al lado y últimamente no tiene mucho que hacer, así que sería lógico que ella cuidara a la bebé mientras nosotros trabajamos. No nos costaría nada extra, pues está en la misma calle, y nos liberaría de mucho estrés.

Desde que mi madre se jubiló la ayudo económicamente. Le envío dinero cada mes y le pago el alquiler de su piso dos veces al mes. Cuando mi esposa y yo vamos de la compra, la llevamos y ella paga todo por sí misma. En todas las festividades le regalo presentes caros y bonitos. Ella parece dar por sentado todo eso, como si fuera mi obligación alimentarla y pagarle el alquiler porque soy su hijo. No lo entiendo; mi hija es mi responsabilidad, no algo que debo cargar por compromiso.

Me parece que las abuelas no están obligadas a ayudar a sus hijos, pero muchas lo hacen de todas formas. ¿Es esto correcto? Me duele mucho; me esfuerzo al máximo por mi madre y ella no parece apreciarlo. Al final del día he aprendido que el amor y la ayuda no deben darse por sentado; hay que comunicar claramente nuestras necesidades y establecer límites, aunque cueste aceptar que a veces la familia no puede cumplir con lo que esperamos.

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