**Diario Personal** Hoy recibí una llamada de mi amiga Julia. Inés, ¿te ha llegado la invitación de boda de Rita? preguntó. Sí, pero no pienso ir respondí con sequedad.
La puerta seguía cerrada. ¡Mamá, abre la puerta! ¡Por favor, mamá! Los puños de su hijo golpeaban con furia la superficie metálica, como si quisieran arrancarla de cuajo.
“¡No me mires así! No necesito a este niño. ¡Tómalo!” una mujer desconocida me lanzó el portabebés a los brazos. No entendía nada de lo que pasaba.
Lucía estaba en mitad del salón, con un billete de vacaciones en el bolso. Los ojos de Javier brillaban de rabia, y su voz rebotaba en las paredes como un eco.
¡Inés, has recibido la invitación de Marga! Sí, pero no pienso ir a esa boda contesté al teléfono, apretando el auricular con fuerza. ¿Cómo que no?
Lucía estaba en medio del salón, con un billete de vacaciones en su bolso. Los ojos de Carlos ardían de rabia, y su voz resonaba contra las paredes como un eco.
**”Contraté a un hombre para que mi amiga se muriese de envidia, y al final me enamoré perdidamente de él.”** Inés, ¿has recibido la invitación de Rita?
Lo echaron en la Nochevieja; años más tarde les abrió la puerta, pero no al lugar que esperaban. Aquella Nochebuena, sus padres lo expulsaron de casa.
**31 de diciembre, Madrid** Aquella Nochevieja, mis padres me echaron de casa. Años más tarde, les abrí la puerta, pero no en el sentido que ellos esperaban.
Lucía estaba en medio del salón, con un billete de vacaciones en su bolso. Los ojos de Alejandro estaban rojos de ira, y su voz rebotaba en las paredes como un eco.









