Llevo ocho años siendo ama de casa. No porque haya sido mi sueño, sino porque así se han dado las cosas. Tengo dos hijos, un marido que trabaja todo el día y una casa que nunca deja de ensuciarse. Me levanto cada mañana a las 5:30. Antes de que nadie se despierte, ya estoy preparando el desayuno.
A las siete ya he lavado los platos, barrido el salón, hecho las camas y tengo la comida a medias preparada. Cuando mi marido sale de casa me dice: Estate tranquila en casa. Como si estar significara descansar. En cuanto cierro la puerta tras él, empieza mi segunda jornada: lavar ropa, limpiar el suelo, fregar el baño, recoger juguetes, ir a comprar, recoger a los niños en el colegio.
Cuando los niños llegan, no hay descanso. Deberes, merienda, discusiones, gritos, ropa para lavar otra vez. Mientras tanto, mi marido vuelve cansado y se sienta a mirar el móvil. Si le pido ayuda, responde: Yo trabajo todo el día. Una vez le contesté: Yo también, y se enfadó. Dijo que exageraba y que no sé lo que es el cansancio de verdad.
Un día le dije que quería volver a trabajar fuera de casa. Quiero ganar mi propio dinero, salir, sentirme útil más allá de limpiar. Él me contestó: ¿Y quién cuidará de los niños?, ¿Para qué me casé contigo entonces?, Eso es egoísmo. Mi suegra también se metió y dijo que una buena esposa debe quedarse en casa.
Empecé a sentirme invisible. Nadie me pregunta cómo estoy. Nadie me agradece nada. Si la comida está salada, se quejan. Si la casa está desordenada, es culpa mía. Si los niños tienen malas notas, también es mi culpa. Todo recae sobre mí.
Hubo un día en el que exploté. Estaba lavando los platos a las diez de la noche, con dolor de espalda, y escuché a mi marido decir por teléfono: Mi mujer no trabaja, ella está en casa. Solté el plato en el fregadero y simplemente me puse a llorar.
Ahora estoy cansada. Cansada de trabajar sin salario, sin horario, sin reconocimiento. Cansada de sentir que mi vida está encerrada entre cuatro paredes. Cansada de ser solo ama de casa.
Y ya no sé qué hacer. Si aguantar, insistir, buscarme trabajo aunque eso cause problemas en mi matrimonio.
¿De verdad creéis que la ama de casa es una privilegiada, o es un peso que nadie quiere ver?





