Mi marido ha decidido ayudar a su exmujer a pagar sus deudas. Yo no estuve de acuerdo

Life Lessons

Estoy casada con un hombre que estuvo previamente casado y tiene dos hijos de aquel matrimonio. Mi marido se separó hace bastante, pero sigue en contacto con la exmujer. La mayoría de sus conversaciones son por cosas de los niños. Para los críos, él paga la pensión y así sigue ayudando, como buen padre legal y sentimentalmente responsable. En general, mi marido está al tanto de cualquier evento que pase con sus hijos, con la exmujer o incluso con la exsuegra; vamos, que si la exsuegra estornuda en Segovia, él lo sabe antes que el médico.

Y de repente, ¡zasca! Descubro que mi querido esposo ha decidido ayudar económicamente a su exmujer. Resulta que la señora tiene más deudas que el Ayuntamiento después de las fiestas patronales. Hace tres años, pilló un préstamo en el banco para abrir una tiendecita de barrio, pero por razones que ni el padre de Matías Prats comprendería, el negocio hizo aguas. El préstamo ahí se quedó, pero dinero para pagarlo, ni un euro. El montante ha subido más que el precio del alquiler en Madrid. ¿Y a quién se le ocurre la brillante idea de traspasar la propiedad al nombre de su propia madre? Que si no, iba a terminar ella en la calle bajo el letrero de se alquila, junto con los niños.

Mi santo esposo se enteró de esto hace nada y empezó a tirar indirectas con la sutileza de un elefante en una cristalería. Que si la ex tiene deudas, que si ahí están sus hijos de por medio, que a lo mejor no estaría mal ayudar un poco con dinero. Que si no, a este paso la pobre no acaba de pagar ni cuando los niños sean abuelos. Que claro, ¡cuidado!, que si no pagamos, a saber qué lío caería sobre los hijos.

Y ayer suelta la bomba: Voy a darle a mi ex la mitad de mi sueldo cada mes, para que pague cuanto antes… ¿Tú cómo lo ves?

Hasta el párpado me dio un tic del susto. ¿Te has vuelto loco, mi vida? ¿Quién es ella para que la ayudes? Ya no es nadie tuyo, es una ex, y lo que es todavía más claro: es una extraña en nuestra vida. ¿De qué va eso de ayudarla?

Total, que el muchacho insiste: Bueno, es que mis hijos también están allí, y si pasa algo, la deuda acabará en sus manos. Tengo que ayudar.

Le recordé, muy amablemente, que ya paga la pensión cada mes, y que hasta le cae alguna transferencia de vez en cuando. O sea, sus hijos ni de lejos están desatendidos. Y que la ex mejor que aprenda a resolver sus marrones ella sola. ¿Qué tiene que ver eso contigo? Yo no lo veo, ni con lupa. ¿Por qué tenemos que apretarnos el cinturón para rescatar a tu exnovia? Ni hablar, y no se te ocurra hacer la locura.

Mi marido, con su orgullo herido, se quedó callado y ofendido Pero dime tú, ¿acaso he cometido yo algún pecado?

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