Tío, anoche me pasó algo curioso. Estaba en la cama, mi mujer, Lucía, dormía tranquilita a mi lado después de un día de trabajo agotador. De repente, me llega una notificación de Facebook, una solicitud de amistad de una mujer. Bueno, la acepto y le mando un mensaje: ¿Nos conocemos?
Ella me responde: Me han contado que te casaste, pero yo sigo enamorada de ti. Resulta que era una amiga de hace años, y la verdad, en la foto salía guapísima.
Cerré la conversación, y me quedé mirando a Lucía, tan calmada, tan a gusto en nuestro piso nuevo en Madrid. Me vino a la cabeza todo lo que ha dejado atrás por estar conmigo. Antes vivía en casa de sus padres, siempre rodeada de familia. Cuando estaba triste, podía ir corriendo a llorarle a su madre, su hermano y su hermana le hacían reír con tonterías, y su padre le traía cualquier capricho que le gustara. Y aun así confía plenamente en mí.
Con todo eso en la cabeza, cogí el móvil y le di a BLOQUEAR.
Me giré hacia Lucía y me dormí a su lado.
Soy un hombre hecho y derecho, no un crío. Le prometí fidelidad y palabra, y pienso cumplirlo siempre. Mi mayor lucha será ser ese hombre que nunca engaña a su mujer ni rompe su familia.





