Mi hermana está completamente absorbida por su carrera, totalmente volcada en el trabajo, cuenta Rebeca, Tiene cuarenta años, es soltera y no tiene hijos. Ya se ha comprado un piso y un coche. Apenas habla conmigo o con nuestros padres, pero parece esperar algo de ellos.
Rebeca y su hermana mayor siempre han tenido una relación distante desde niñas debido a sus diferencias marcadas tanto en el aspecto como en el carácter. Rebeca es una persona tranquila, hogareña, se casó joven, tiene tres hijos y se dedica al cuidado de la casa. Su hermana, en cambio, es una mujer muy decidida y ambiciosa, que ha trabajado sin descanso para lograr sus metas. Viaja mucho por motivos de trabajo, lo que provoca que apenas mantenga contacto con la familia, especialmente en las celebraciones de casa de sus padres. Rebeca, por el contrario, tiene un vínculo muy estrecho con sus padres, que le ayudan con el cuidado de los niños, los acompañan a eventos y celebran cumpleaños y fiestas en su amplio piso de tres dormitorios.
Ahora mismo, Rebeca y su familia viven en un pequeño piso de una sola habitación en Madrid. Viendo lo apretados que están, sus padres han reflexionado mucho sobre cómo ayudarles. Finalmente, han decidido ofrecerle a Rebeca un intercambio de vivienda. El piso de una habitación donde viven no cubre sus necesidades, y no pueden ampliarlo ni acceder a una hipoteca, ya que solo el esposo de Rebeca trabaja. Quieren ayudarla intercambiando pisos y dándole la propiedad de manera inmediata.
Sin embargo, los padres no esperaban la reacción de su hija mayor. Ella expresó su descontento diciendo: O sea, ¿el piso es para Rebeca, y yo qué? ¿No soy vuestra hija?. Su madre intentó explicarle: Cariño, tienes que entender nuestra posición. No te estamos dejando de lado. Has conseguido todo por tu cuenta, y estamos seguros de que lograrás lo que quieras. La situación de Rebeca es más urgente: ella tiene una familia, hijos y solo un piso diminuto. A pesar de las explicaciones, su hermana se sintió ignorada y reaccionó con resentimiento. Rebeca intervino: Se comporta como una niña mimada porque no le han dado caramelos. Mamá tiene razón, nosotras necesitamos más ayuda. Ella ya tiene todo. ¿Quiere otro viaje a Bali? Además, ella misma decidió alejarse, ni contesta al teléfono durante semanas… Es egoísta.
La pregunta es: ¿Es egocéntrica la hermana mayor por ignorar las necesidades de su hermana o, por el contrario, deberían respetarlas independencia y derechos como hija respecto a su propio piso?






