La parte más difícil de hacerse mayor… es ver cómo envejece tu madre. Cuántas veces nos quejamos de…

Life Lessons

La parte más dura de hacerse mayor… es ver cómo tu madre va envejeciendo.

¿Te has dado cuenta de lo mucho que nos quejamos de ella a veces?
Que habla demasiado, que se mete en todo, que espera mucho de nosotros.
Que siempre está ahí, preocupándose por cosas que nosotros ni le damos importancia.

Pero el corazón de una madre nunca deja de estar pendiente de sus hijos.
Quiere tanto, tan fuerte, que a veces confunde el amor con la obligación de aguantarlo todo.
Soporta gritos, malas caras, rechazos…
Y aun así, sigue defendiendo a quienes más la hieren.

Hay madres, como Carmen o Ángeles, que callan por cariño, que esconden dolores capaces de partirles el alma.
Y mientras los demás seguimos con nuestras vidas, ellas se hacen mayores en silencio con el corazón cargado de pesos ajenos.

Pero cuando ya no está…
Ahí es cuando llegan las flores más bonitas.
Ahí es cuando contratamos la mejor tuna o el grupo de música más caro.
Ahí aparecen las lágrimas que ya nadie puede consolar.

Y te preguntas…
¿Por qué siempre esperamos al último día para darlo todo?
¿Por qué no valoramos a nuestras madres cuando todavía están aquí?

No esperes a que tu madre falte para darte cuenta de que lo ha dado todo por ti.
Quiérela hoy.
Escúchala hoy.
Abrázala hoy.

Porque hacerse mayor duele pero ver cómo tu madre envejece sintiéndose sola, duele muchísimo más.

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