Había ropa de mujer tirada por el suelo y, al entrar en el dormitorio, lo vi con otra mujer…
España
Javier y yo llevábamos juntos más de tres años, una relación feliz y basada en la confianza. Ya habíamos conocido a nuestras familias y estábamos organizando la boda para dentro de poco. Todo marchaba bien y yo creía de corazón que quería formar una familia con él, tener hijos y envejecer a su lado…
El día en que regresó de un viaje de trabajo, no habíamos quedado, pero quise darle una sorpresa: pedí el día libre en la oficina, preparé una tarta y conduje hasta su piso en Madrid. Por suerte, tenía mis propias llaves, así que, mientras él dormía, incluso me dio tiempo de poner la cafetera para acompañar el dulce.
Abrí suavemente la puerta del dormitorio y, antes de dar un paso, casi tropiezo con algo en el suelo. Como la habitación estaba a oscuras, usé el móvil para alumbrar un poco. Vi un montón de ropa de mujer esparcida por el suelo y, al acercarme, los encontré a él y a una desconocida abrazados, dormidos.
No hice ninguna escena. Cerré despacio la puerta, dejé la tarta que tanto le gustaba sobre la mesa junto a las llaves y me marché. Fuera hacía frío y no quería correr a la casa de mis padres en Salamanca, así que me senté en un banco del Parque del Retiro y me puse a llorar. Al rato, un chico se acercó y se agachó a mi lado, preguntándome qué me pasaba. No le conté la infidelidad, pero la conversación fluyó fácilmente. Sin darme cuenta, terminamos yendo a su casa, donde tomamos un té.
Ahora vivimos juntos y estamos planeando casarnos. Siento de verdad que el destino quiso que nos encontráramos así, porque nada ocurre por casualidad en esta vida.





