Tengo 38 años, y desde hace dos comparto mi vida con un hombre que me lleva cinco años. Se llama Francisco; estuvo casado antes y tiene dos hijos, además de una exmujer desempleada que cada día le pide dinero o algún favor por la noche.
Yo no he estado nunca casado ni tengo hijos. Podrías pensar que no entiendo lo que es tener familia o hijos. Pero no es así; lo comprendo perfectamente y, sobre todo, tengo claro que no es normal convivir con una mujer, estar en pareja con ella, y al mismo tiempo acudir constantemente a otra.
La exmujer de Francisco parece que quiere recuperarle. Le llama a diario porque, según dice, hay algún problema en su casa. Apenas sale de trabajar, Francisco corre a ayudarles y no vuelve hasta bien entrada la noche. Ni siquiera en Navidad podemos estar juntos tranquilos, solamente los dos. Siempre aparece una llamada, siempre pasa algo. Pero, ¿por qué tiene que ir él siempre?
Francisco tiene una familia numerosa y muchos amigos, todos cerca. La explicación me salta a la vista: su exmujer quiere que vuelva con ella. Estoy cansado de esta situación. Pero, ¿qué debería hacer yo? ¿Dejarle? Hablar con él no cambia nada…
A estas alturas, he aprendido que en una relación hay que dejar claros los límites desde el principio y valorar si lo que recibes compensa lo que das. Porque si uno da mucho y recibe poco, acaba sintiéndose vacío.





