Recuerdo aquella tarde en la estación de tren cuando me despedí de mi hermano; mi madre estaba visiblemente emocionada, temerosa de că, debido a su avanzada edad, podría ser la última vez que se cruzaran en este mundo. Movida por el deseo de volver a ver a mi hermano y mi hermana una última vez, emprendí el viaje. Primero fui a visitar a mi tío y más tarde nos dirigimos al hogar donde vivía mi tía. Mi tío, con su humor castizo, se burló cariñosamente sobre mi futura boda, que estaba prevista para dentro de seis meses, y yo le respondí con una invitación en tono jocoso. Me advirtió, entre risas, que tuviera cuidado porque llevaba consigo una marca de nacimiento singular. El clima era espléndido, muy propio de los días de primavera en España.
Al llegar, nos recibieron con gran afecto mi tía Lucía y su esposo. A la mañana siguiente, decidí junto a mi joven prima Carmen disfrutar de la playa. Tras chapotear en las aguas del Mediterráneo, regresamos a casa para comer. Carmen, cansada pero inquieta, persuadió para volver otra vez a la playa y después ir al cine. Cuando salimos del mar, se acercaron dos jóvenes y nos preguntaron cómo llegar a una determinada calle. Carmen les indicó el camino y entonces el segundo muchacho me miró detenidamente y preguntó: Disculpe, ¿se llama usted Isabel?
Sorprendida por la pregunta, alcé las cejas, y él añadió rápidamente: Usted vive en Madrid y tiene una amiga que se llama Sara, que es mi hermana. Le vi en algunas fotos suyas y sentí curiosidad por conocerle. Fue entonces cuando reparé en su singular marca de nacimiento en el brazo. Decidimos todos ir juntos al cine y luego pasear calmadamente por el paseo marítimo. Cuando nos despedíamos, el joven mencionó que él y su amigo concluían un viaje de negocios y partirían al día siguiente. Me pidió permiso para llamarme y mi número de teléfono, a lo que accedí. Diez días después, volvió a encontrarse conmigo y con mi madre en el aeropuerto. Y seis meses más tarde, nos casamos, en una celebración marcada por el cariño y la alegría propia de nuestra tierra, donde los recuerdos se entrelazan con los aromas y sonidos de aquel tiempo pasado.



