Author: Javier Martínez
Rocío, ¿te has quedado muda o qué? Escucha, ya hemos comprado los billetes, el tren llega a Atocha el sábado a las seis de la mañana. Espabila y recógenos
Pues hemos pensado, y mira tú, hemos decidido que para qué va a estar vuestro chalet muerto de risa, ¿no? Que vamos nosotros con los críos en las vacaciones de Reyes.
Las casualidades no existen Han pasado cerca de cuatro años desde que falleció mi madre, pero Lucía no ha podido olvidar la amargura y la pena insoportable.
Luis, ¿has sacado la vajilla buena? La de la cenefa dorada, no la de diario. Y mira que las servilletas estén bien tiesas, que las he almidonado para que
Dime que no vas en serio, Olegario. Dímelo, por favor, que esto es una de esas bromas tuyas de mal gusto. O quizá el ruido del grifo me ha hecho oír cosas.
Al final de este verano Trabajando en una biblioteca de Salamanca, Lucía siempre pensó que su vida era un aburrimiento. Cada vez venía menos gente, todo
¡No pienso hacerlo! ¡Y no me mandes! ¡Tú no eres nadie para mí! Daniel lanzó el plato al fregadero con tal fuerza que gotas de agua salpicaron toda la encimera.
Que tengas un buen día dice Diego, inclinándose para rozar con los labios la mejilla de su mujer. Beatriz asiente de forma automática. Su mejilla sigue
Me parecía que el amor se había marchitado Eres la chica más guapa de toda la facultad le dijo entonces, ofreciéndole un ramo de margaritas frescas del
Me parecía que el amor se había marchitado Eres la chica más guapa de toda la facultad le dijo entonces, ofreciéndole un ramo de margaritas frescas del









