Author: Javier Martínez
Valeria fregaba los platos en la cocina cuando entró Iván. Antes de hacerlo, apagó la luz. Todavía hay bastante claridad, no hace falta gastar la luz gruñó
¡Pero cómo ha podido hacerlo! ¡Sin consultarme! ¡Sin avisarme! ¡Hay que tener valor para entrar en la casa de otro y actuar como si fuera la suya!
Diario de Lucía, Madrid, 12 de mayo Lucía, ¿qué te pasa? me preguntó sorprendido Andrés, mi marido, cuando le tendí unos pantalones cortos y una camiseta.
Aún nos quedan cosas por hacer en casa Abuela Valentina logró abrir a duras penas la verja, llegó hasta la puerta y pasó un buen rato peleándose con la
¡NO LLEGASTE, LUCÍA! ¡EL AVIÓN SE HA IDO! ¡Y CON ÉL, TU PUESTO Y TU BONUS! ¡ESTÁS DESPEDIDA! GRITABA MI JEFE AL TELÉFONO. YO ME QUEDÉ PARADA EN MEDIO DEL
El amor de los padres. Los niños son las flores de la vida solía repetir mi madre con ternura. Y mi padre, entre risas, siempre agregaba: Sobre la tumba
– Oiga, caballero, pero no empuje Uff, ¿ese olor viene de usted? – Perdone. murmuró el hombre, apartándose un poco. Y añadió algo para sí
– Oiga, caballero, pero no empuje Uff, ¿ese olor viene de usted? – Perdone. murmuró el hombre, apartándose un poco. Y añadió algo para sí
Carmen, ¿estás ocupada? preguntó mi madre asomándose a la puerta de la habitación de mi hija. Un minuto, mamá. Envío este correo y te ayudo respondió mi
Diario de Lucía Gutiérrez, otoño de 1988 Villa del Prado, Madrid ¿Aún no sabes nada de tu marido? ¿Ni una carta, ni una llamada? Nada, Verónica, ni al









