Author: Carlos Fernández
En Sevilla, en uno de esos barrios donde los cables eléctricos se enredaban sobre las calles como las venas de la ciudad, vivía Mariana.
Me llamo Diego Herrera. Tengo veintiocho años y soy abogado. Sí, tengo síndrome de Down. Pero es solo una de mis características, como el color de mis
Nunca pensé que mi vejez oliera a lejía y puré frío. Yo me imaginaba a los setenta con los labios pintados de carmín, bailando sevillanas los domingos
La mañana nos sorprendió en un polvoriento camino que salía del pueblo. En una mano sostenía la pequeña mano de Lucía, en la otra, una maleta ligera, llena
Mis hijos se indignaron cuando les pedí que pagaran alquiler… en nuestra propia casa He dejado de trabajar hace tres meses. Lo digo con calma, pero
Cuando el teléfono sonó a las siete de la mañana, ya sabía que era Rodrigo. Solo él podía llamar a esa hora con la energía de quien cree que el día empieza a las cinco.
El último deseo del prisionero: un conmovedor reencuentro con su perro que terminó en misterio Antes de que la sentencia definitiva, aquella que pondría
La española que vivió hasta los 117 años. Los científicos podrían haber descubierto por qué Los investigadores afirmaron que la longevidad de esta supercentenaria
El padre vio un moretón bajo el ojo de su hija y hizo una llamada telefónica. La vida de su yerno estaba a punto de arruinarse. Marina estaba en el umbral
El cielo lloviznaba suavemente, como una fina cortina de lluvia, mientras la gente pasaba con paraguas abiertos y miradas bajas. Nadie reparó en la mujer









