Author: Carlos Fernández
**Diario de un Hombre** Vaya, al final no ha pasado nada tan grave, ¿no? A los hombres a veces nos puede la tontería, nos dejamos llevar y no sabemos parar a tiempo.
¿Y qué hacemos aquí? ¿Por qué entramos en una casa que no es nuestra? Se acabó, Ana. Lo nuestro terminó. Quiero una familia de verdad, hijos.
Ay, qué susto nos llevamos por pura casualidad. A mi hermanita pequeña, Lucía, que solo tiene cuatro años, le salió una hernia umbilical.
Principios de primavera La pequeña Lucía, una niña de cuatro años, observaba al “recién llegado” que había aparecido en su barrio.
Tania, no te enfades conmigo, pero no voy a vivir contigo. ¿Y si lo intentamos, Sergio? Tania lo miraba casi sin pestañear, con las mejillas sonrosadas.
El silencio en la casa era espeso como la miel, solo roto por el crepitar de la leña en la chimenea. Ana Martínez, una mujer de rostro cansado y surcado
El yerno declaró que no volvería a ver a mi hija si no vendía la casa de mi madre. Llevaba media vida sola. No, estuve casada, pero mi marido abandonó
¿Se te ha olvidado que este piso es mío, comprado antes del matrimonio? dije con frialdad al escuchar a mi marido dar órdenes sobre mi casa con total seguridad.
**Diario personal** Al entrar en el piso, Lucía vio los zapatos de su suegra en medio del recibidor. Supe en ese instante que no habría descanso hoy.
¡Largo de aquí, viejo asqueroso! le gritaron al echarlo del hotel. Solo después supieron quién era en realidad, pero ya era tarde. La joven recepcionista









