Author: Carlos Fernández
Una fresca tarde de octubre se colaba por la ventana del apartamento en el centro de Madrid. Celia Fernández estaba sentada en su sillón favorito junto
El timbre del pasado Una mañana, María del Carmen Gómez se dio cuenta de que el reloj de la entrada había dejado de funcionar. Las manecillas se habían
Hace ya muchos años, recuerdo aquel Nochebuena que cambió mi vida para siempre. La nieve cubría las calles heladas de Madrid con un manto blanco que silenciaba la ciudad.
Silencio. Un silencio tan sepulcral que, al principio, ni siquiera supe qué me había despertado. No fue el despertador, ni el ruido de la cocina, ni el
¿Y tú me sugerís coger al bebé y correr dos kilómetros para comprar pan? Además, ya no sé si tú y Lola nos haces falta o no. Del hospital nos recogieron
Amiga, tienes que oír lo que me ha pasado este fin de semana. Crisanta, que lleva una semana de locura porque el trabajo le ha dejado sin pestañear, no
Querido diario, Hoy acompañé a mi querido Antonio al alistamiento y, con el corazón oprimido, me acerqué a él para abrazarle. Apoyé mi cabeza en su hombro
Querido diario, No sé qué hacer. Mi hijo siempre defiende a su esposa, aunque ella se equivoque. Ya no sé a dónde acudir me desborda la voz al llorar.
Crisanta Fernández encendió el móvil a máximo volumen ayer por la mañana, por si acaso. En el fondo sabía que él no respondería. Esa sensación le resultaba
14 de abril Hoy, una semana después, los vecinos de la finca regresaron en el último bote desde la casa de campo. Volvieron sin su gato.









