Mi hermano y su familia querían alojarse en Madrid a mi costa. ¡Pero me adelanté para dejarles claro que eso no iba a pasar!

Mi hermano es seis años mayor que yo. Hace tres años se casó y decidió mudarse al piso de su mujer en vez de quedarse con nuestros padres. Debido al alto precio de los alquileres en la ciudad, esa era la única opción viable para ellos. Yo, en cambio, ya llevaba seis años casado y tengo dos hijos: un niño de seis años y una niña de cuatro. Mi esposa es originaria de Madrid, así que nos instalamos aquí. Ambos trabajamos, lo que nos permitió comprar un pequeño piso con una hipoteca.
Hace poco, recibí una llamada de mis padres informándome de que mi hermano y su familia vienen a pasar una semana y esperan que les acoja y les deje quedarse en mi casa. Aunque me alegra muchísimo volver a ver a mi hermano tras tanto tiempo, realmente no puedo hospedarles, ya que mi familia somos cuatro vivimos en un piso de una sola habitación.
El día de su llegada, nos encontramos en la estación de Atocha y pasamos el día paseando por Madrid. Mis padres, después, volvieron a insistir en que debía alojar a mi hermano, su mujer y su hijo, ya que alquilar algo en la capital les saldría carísimo. Sin embargo, no podía hacerlo. En la cena, decidí proponerles llevarles a un hotel, pero mi hermano reaccionó mal y se empeñó en quedarse en mi casa.
Intenté buscar alternativas, sugiriendo buenos hoteles, algún hostal o incluso alquilar un piso a través de conocidos, pero descartaron todas las opciones. Estaba claro que querían quedarse en Madrid a mi costa: dormir y comer gratis Pero estoy convencido de que tengo derecho a negarme, porque el bienestar de mi familia debe ser prioritario. Mi esposa y mis hijos merecen unas condiciones dignas para vivir. Y, sinceramente, no le debo alojamiento a nadie.

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