Queremos mucho a nuestros nietos, pero ya no tenemos fuerzas para seguir trabajando por ellos

Life Lessons

Mira, te lo cuento como si estuviéramos tomando un café: nuestros nietos son adorables, de verdad, los queremos un montón, pero ya no tenemos fuerzas para ocuparnos de ellos como antes.

Siempre se dice que los hijos son una bendición, y con los nietos pasa igual. Estoy de acuerdo, claro, pero solo cuando no hay demasiados o cuando hay medios suficientes para mantenerlos. Te cuento, tengo una hija; fue un poco de sorpresa porque con 19 años se presentó un día y nos dijo que estaba embarazada. Y no de uno, sino de gemelos. Luego, al poco, se casó. Pensé que todo iría colocándose poco a poco.

Imagínate, todo nos cayó encima de golpe. Una hija joven con dos bebés pequeños. El marido también era jovencísimo y lo que ganaba no llegaba para mucho, la verdad. Total, que casi todo el gasto caía sobre nosotros. Tanto Jaime, mi marido, como yo tuvimos que buscar más trabajo para poder sobrellevar la situación y sacar adelante a todos. Trabajábamos de sol a sol, sin parar.

Durante un tiempo vivieron con nosotros. Por las mañanas nos levantábamos temprano para ir a trabajar y yo llegaba medio zombi porque me pasaba la noche enterita corriendo detrás de los gemelos, simplemente para que mi hija pudiera descansar un poco. Era normal, en poco tiempo la salud empezó a flojearme.

Así, tiramos casi tres años así, hasta que al fin parecían haberse asentado y los niños ya empezaban a ser un poco más independientes. Y de repente, un día mi hija me suelta que vuelve a estar embarazada. Directamente le dije que, sinceramente, pensase en abortar, porque criar a dos ya era dificilísimo. Pero nada, ella insistió en que quería tener el crío. Lo tuvo y todo volvió a lo de antes: otra boca más que alimentar y la economía por los suelos. Jaime y yo otra vez a trabajar más horas, aunque el yerno algo más ganaba, pero con cinco en casa, ¿cómo llegar a fin de mes?

Al final, Jaime tuvo un derrame cerebral y yo empecé a tener dolores tremendos de corazón. Me di cuenta de que el cuerpo ya no aguantaba ni una más. Le dije a mi hija que tenían que buscarse la vida ellos mismos, que nosotros ya habíamos hecho todo lo posible. Y entonces vino la puntilla: me dice que está embarazada de nuevo, del cuarto.

No supe qué decirle. ¿Pero en qué estaban pensando? Parece que daban por hecho que nosotros estaríamos siempre para ayudarles. Pero es que ya no podemos más, de verdad. No sé qué hacer, y me agobia pensar que la gente pueda juzgarnos por no ayudar a nuestra hija. Pero, ¿qué más podemos hacer? Hemos llegado al límite, hemos dado todo lo que teníamos.

Rate article
Add a comment

19 + 2 =