De repente, anunció que se haría cargo de los gastos principales de la boda, dejándome con la tarea de costear todo el viaje por mi cuenta.

Life Lessons

A ver, te cuento lo que ha pasado con mi amiga Lorena. Hace seis meses se casó con su novio, Alejandro, y estuve en la boda, en una finca de la sierra de Madrid. Todo parecía de cuento, pero poco después supe que ya habían presentado el divorcio. No me lo podía creer, así que le llamé el fin de semana y quedamos en nuestro café favorito del centro.

Llegó un poco tarde, con el aliento entrecortado como si hubiera corrido. Bromeé diciendo que estaba cansada de llegar siempre con retraso, pero se notaba agotada. Algo debía haberle pasado, porque Lorena siempre es la que suelta los chistes más guays.

Lorena, no me dejes con la curiosidad. ¿Por qué quieren divorciarse? ¿Te ha engañado? ¿Ha sido algo grave?

No, nada de eso. No me ha engañado ni me ha golpeado. Lo único es que es demasiado avaricioso. Por eso hemos decidido separarnos.

¿Avaro hasta el punto de divorciarse?

Pues ya sabes cómo es. Desde el primer día me decía que dividieramos todos los gastos a partes iguales. Al principio pensé que solo hablaba de la boda. Claro que él no podía costearla solo, así que yo aporté una parte. Pero después empezó a exigir que yo pagara exactamente lo mismo que él. Yo gano el triple que él, y yo esperaba que, al menos de vez en cuando, me diera una mano. En vez de eso, me empezó a enseñar a ahorrar a la fuerza.

Todos los días teníamos que repasar los gastos del día anterior. Me pedía hasta los recibos. Yo pensé que era por los gastos de la boda, pero él decía que quería mejorar nuestra situación económica. Cuando organizamos la boda, lo pagamos todo nosotros mismos, sin ayuda de los padres, y la cosa sólo empeoró. Lleva un cuaderno especial donde anotaba cada gasto que yo tenía que justificar.

¿Te ha pedido que solicites alimentos?

Una vez se enfadó tanto por los zapatos que compré sin consultarle que me dijo que, de ahora en adelante, tendría que pedirle permiso antes de comprar algo caro y luego informarle del gasto.

¿Y por qué no te largaste antes?

No lo sé. Lo peor fue nuestro viaje fallido a Turquía. Lo habíamos planeado como luna de miel antes de la boda. Yo había ahorrado mucho tiempo y hasta pedí prestado a unos amigos. Confiaba en que él también me echaría una mano. Pero, de repente, me soltó que él iba a hacerse cargo de los gastos principales de la boda, así que yo tendría que pagar todo el viaje. Me acusó de no saber ahorrar, pero eso no era todo. Anteayer dijo que él mismo iría a Turquía y que conseguiría el dinero para el viaje. Esa frase me dejó sin aliento. Esa misma noche se marchó con una maleta, sin despedirse. Yo empiezo a empacar y, al día siguiente, presenté la demanda de divorcio.

Así que, amiga, le he dado todo mi apoyo. No merece nadie a un hombre tan codicioso. Qué pena que no lo haya visto antes de casarse. Mejor divorciarse ahora que pasar años sufriendo. Un tipo así ni siquiera protegería a sus propios hijos.

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